Cartas.

Carta Director Fundación


Han transcurrido 22 años de nuestra Fundación Mis Amigos; cerca de 760 niños, niñas y adolescentes han pertenecido a la institución.

Con alegría puedo decir que junto a un equipo importante de profesionales, educadores y un directorio cercano, hemos logrado acompañar de manera responsable el crecimiento y desarrollo de los niños, niñas y adolescentes  que han sido derivados por los distintos tribunales de la región metropolitana.

Trabajando por los principios de la Convención internacional de derechos del niño; velando por la  infancia sujeto de protección, como institución en  colaboración del SENAME, establecimientos educacionales, las familias o adulto responsable, padrinos y bienhechores hemos trabajado para que durante el periodo que el niño, niña y adolescente está en la institución tenga su desarrollo integral en todas sus etapas, empoderandolo como sujeto con autonomía y libertad en la toma de decisiones; trabajando para la reinserción de los niños a sus familias, cumpliendo con el objetivo que los niños puedan retornar en el más breve plazo a sus casas.

También ocurren casos que la transitoriedad en el centro se prolonga, en esta situaciones como institución brindamos una preparación a la vida independiente, de manera que cuenten con los recursos psicosociales para trazar un proyecto de vida, aprovechando las oportunidades que brinda la institución y su entorno; en otros casos está la hermosa opción de una familia adoptiva.

En la década de los 90 la protección social era una prioridad importante a cubrir, las causales de ingreso de los niños, niñas y adolescentes estaban ligadas a pobreza.  Hoy en estos últimos 5 años la institución se ha visto enfrentada a nuevos desafíos, donde nuestros niños/as enfrentan nuevas necesidades, ligadas a vulnerabilidades de ellos y/o sus familias; el perfil de los niños atendidos es más complejo, demandan de atención más especializada, por ende los recursos se hacen indispensables para dar cumplimiento a este nuevo paradigma.

 Para Fundación Mis Amigos no se trata solo de  una protección social, sino una proyección social donde por medio de la resignificación, el empoderamiento y sentido de pertenencia sean los elementos, que permitan descubrir las capacidades académicas, deportivas y artísticas en cada uno de ellos; con objeto de poder abrir un abanico de posibilidades en su crecimiento y desarrollo. Que el tiempo de permanencia en Aldea Mis Amigos no sea un estacionamiento, si no un impulsor a sacar lo mejor de cada cual.

Gracias a un equipo multidisciplinario con la convicción de no solo acompañar en la reparación de derechos vulnerados, sino también dar movilidad a los niños, niñas y adolescentes. Tenemos la satisfacción  de haber superado la vulneración de derechos de un importante número de niños y niñas, contar  hasta con 3 campeones nacionales de judo, un equipo destacado de ajedrez,  haber acompañado a un talento del futbol que hoy es parte del club profesional Universidad de Chile, estar culminando un proceso de 4 futuros profesionales jóvenes universitarios, el destacado grupo folclórico “Cantarito de Peñaflor”, la integración y superación de un importante número de niños- niñas con trastornos del lenguaje y aprendizaje, también el importante apoyo a través del deporte de nuestra XV Olimpiadas inter-hogares que durante 2 días de julio reúne a 5 instituciones de niños/as, la satisfacción de reencontrarse una vez al año con los jóvenes egresados donde muchos constituyeron sus propias familias y otros siguen estudios superiores.

Son estas las instancias que hacen de Aldea Mis Amigos, y siendo hoy la institución con mayor cobertura de atención de la región metropolitana, una institución que no claudica por tratar de encontrar los apoyos y recursos que permitan seguir siendo una opción  para todos y cada uno de los niños, niñas y adolescentes que conforman Fundación  Mis Amigos.

Somos Aldea

 

Luis Ortúzar González
Director
Hogar Aldea Mis Amigos

 


Carta Presidente Fundación

Ver crecer a un niño es presenciar la ocurrencia de un milagro. Acompañar el proceso de crecer de un niño, entregarle amor y cuidado es ser parte de ese milagro.

Fundación Mis Amigos, es sin duda una institución de gran nobleza, donde quienes laboran están inspirados por sentimientos de amor hacia la niñez. Ellos son parte del milagro que día a día se desarrolla en este lugar.

Vocación de servir a los más desprotegidos, con más amor y voluntad que recursos y testimonio irrebatible de la existencia de Dios entre nosotros.

No tenemos todo lo que quisiéramos para cumplir nuestra misión, pero Dios nunca ha dejado de  entregarnos todo lo necesario para cumplir nuestro destino.

Nuestra obra es parte de la Iglesia Católica que no se ve, de la que nada se dice.

Aldea Mis Amigos de Peñaflor, hace ya más de 20 años está preocupada de estos pequeños niños/as que han sido dañados en el seno de sus propias familias por la ocurrencia de diversos factores, y a los que es urgente recuperar para convertirlos en personas de provecho, adultos responsables que no repliquen los errores que los pusieron en esta circunstancia.

Estamos en esto  por vocación de amor y por un mandato de fe.

Ser católicos es seguir a Cristo, y caminar hacia el Padre amando en el servicio a los demás, amor concreto, en obra.

Qué bueno sería que no fuéramos necesarios, que los adultos criaran a sus hijos con ternura, que les mostraran con el ejemplo el camino recto,  pero esa no es la realidad.  Hoy muchos niños viven en el abandono, en la tristeza de la falta de amor, educación y cuidado, razón suficiente para emplear todo nuestro esfuerzo en darle a aquellos  para quienes nos alcancen las fuerzas,  una oportunidad de sentirse amados y protegidos, creciendo con esperanza.

Clemente Muñiz T.
Presidente Directorio.
Hogar Aldea Mis Amigos